Cartagena Negra

Cartagena Negra

lunes, 21 de agosto de 2017

MARÍA ORUÑA EN EL DIARIO LA OPINIÓN

María Oruña: "Siempre me ha atraído el misterio"

"Los libros acompañan a las personas y logran que se evadan de otras realidades"

21.08.2017 | 04:00

La escritora gallega María Oruña junto al faro de Suances. 
Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 5 y el 9 de septiembre, LA OPINIÓN publica un cuestionario con los autores participantes.
P ¿Qué es para usted una buena novela negra?
R Se supone que una novela negra purista debe recoger unos rasgos distintivos claros: crítica social, un ambiente urbano por lo general, personajes sórdidos y grises, trama criminal, narración poco descriptiva y mucho menos intimista. Sin embargo, este concepto se ha ampliado mucho y yo siempre digo que no podemos seguir escribiendo igual cuando nosotros mismos somos ya diferentes. Por mi parte, considero que escribo novela de misterio (un híbrido, como diría Víctor del Árbol), en la que está presente la historia, la ciencia, el humor. No hay fórmula que diga cuándo estás ante una buena novela de misterio/negra/thriller. Si la hubiese, todos la habríamos seguido ciegamente. Pero una buena novela es la que no defrauda, la que no engaña al lector, la que cuenta una buena historia logrando que se cuele dentro del que la lee. Cuando el lector termina la última página, debe sentirse satisfecho.

P¿Cuáles serían sus personajes y autores negros favoritos?
R Me gusta mucho el asombroso y caustico sentido del humor del detective Philip Marlowe de Raymond Chandler; creo también que el personaje de Lisbeth Salander en la trilogía Millenium fue, en su momento, absolutamente original, magnético e inteligente. Me gusta también Pierre Lemaitre: he leído varios de sus trabajos, pero creo que su novela Alex es un juego de inteligencia brillantísimo (¡gracias a Jordi Llobregat por recomendármelo!); la novela Un millón de gotas de Víctor del Árbol me parece también un trabajo de gran calidad€hay muchos buenos autores, aunque reconozco que leo poca novela negra.

P ¿Se ha sentido atraída por este género desde siempre?
R Lo que me ha atraído desde siempre es el misterio. En ese sentido he sido fantasiosa desde pequeña, porque todo me fascinaba: fantasmas, antiguo Egipto, casas abandonadas, crímenes no resueltos€claro que yo de niña no soñaba con ser escritora, sino corresponsal de guerra.

P ¿Qué opina de la expansión que vive en España esta literatura?
R Creo que los libros acompañan a las personas y logran que se evadan de otras realidades. Que la novela negra o de misterio se siga expandiendo puede tener varias razones: quizás se justifique como una manera de tener controlado el mal; cuando en nuestro entorno todo es corrupción, radicalismos religiosos, etc., nos encontramos con un tipo de género que puede hablar sobre estos y otros muchos temas y lograr cierto equilibrio al final: no se trata de que siempre ganen los buenos y pierdan los malos, sino de que nos encontremos ante cierta justicia al final y ante personajes íntegros (no importa que se trate de anti héroes) que nos devuelvan un destello de esperanza.

P ¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas, qué espera de Cartagena Negra?
R Principalmente me ha atraído el que me hayan invitado. Tengo muy buenas referencias de Cartagena Negra, pero lo importante no es qué me puedo llevar yo, sino qué puedo aportar: los debates y las mesas redondas con compañeros me consta que suelen ser muy interesantes para el público, y mirar a los ojos a los lectores y escucharles es una maravilla. Siempre lo digo, los lectores son el verdadero éxito, lo demás es accesorio.

P ¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
R No existe un mejor método para matar, sino una mejor motivación. Un asesinato al azar, porque sí, es un absurdo tan ridículo que sólo plantearlo me resultaría molesto. En una novela de misterio, insisto, la motivación y la finalidad del asesino son los pesos fundamentales. El método casi es lo de menos, aunque en Un lugar a donde ir la forma en que muere el personaje principal me consta que ha sorprendido a muchos, especialmente en el sector de prensa especializada: desde luego, yo nunca he encontrado esa forma de asesinar en ninguna otra novela.

P Elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
R En unas circunstancias normales no asesinaría a nadie. Pero si tuviese un objetivo claro trazaría un plan muy detallado que dependería de los hábitos de la víctima: obviamente no puedo revelarlo en una entrevista porque si esto sucede me descubrirían y el crimen perfecto es el que no se resuelve. Sin embargo, sí puedo decir que considero que el ataque más destructivo y cruel contra una persona ha de dejarla indemne: un asesino despiadado no la atacará a ella, sino que aniquilará a toda su familia. No creo que exista una forma más efectiva y permanente de causar dolor.

P ¿Qué tiene el norte español para que últimamente haya muchas novelas negras allí?
R No lo sé, francamente. No se trata de utilizar paisajes nebulosos, fríos y misteriosos para encuadrar un buen thriller: de hecho, Puerto Escondido transcurre durante un verano y en Un lugar a donde ir la niebla sólo aparece en un par de escenas, por ejemplo. En mi caso particular, siempre explico que el paisaje y la ubicación de la trama no es «otro personaje» como se suele decir, sino que forma parte de los personajes; la gente del norte de España tiene un ánimo, un humor y hasta una gastronomía distinta a la de otras zonas de la península. El clima tiene mucho que ver con la fortaleza de carácter, con el tipo de bromas y reacciones de los personajes.

P¿Y qué tiene Valentina Redondo de especial para protagonizar una serie negra?
R Valentina representa de forma muy marcada esa dualidad que todos llevamos dentro: en su trabajo es rígida y cuadriculada, resolutiva y perfeccionista (de hecho, sufre un TOC y necesita ver todo ordenado a su alrededor). En su vida privada es insegura, frágil, desconocedora del carisma que porta y que los demás admiran. Es bonita, pero no especialmente bella y sus curvas son moderadas; tiene un ojo verde y otro negro, resultado de un hecho de su pasado que pauta todo su presente: una obsesiva búsqueda por controlar el mal y todo lo que corrompe a los inocentes. Sin embargo, no es un personaje gris y estático; dispone de cierto humor, es joven y evoluciona hacia un estado menos rígido progresivamente: simboliza la esperanza.

P ¿Cuál ha sido la acogida del público en las dos entregas de la serie publicadas hasta ahora?
R La acogida ha sido espectacular: tenemos que tener en cuenta que en septiembre de 2015 (fecha de publicación de Puerto escondido) yo era una completa desconocida en el campo literario y editorial. Como este mundo era nuevo para mí, pensaba que lo que sucedía era «normal» pero ahora, mirando hacia atrás, compruebo que lo que ha ocurrido con mi trabajo es extraordinario. Puerto Escondido ha sido publicado en varios idiomas y lleva cinco ediciones de la Editorial Destino y cuatro de bolsillo (Booket), y Un lugar a donde ir, que salió en febrero de este año con una gran tirada, va por su segunda edición. Sólo puedo tener palabras de agradecimiento para los lectores y para la Editorial Destino por confiar en mí.

P ¿Vamos a poder disfrutar de una tercera parte de la saga, volveremos a ver a Valentina en acción?
R Sí, de hecho estoy trabajando en la tercera entrega de la serie. Sólo puedo decir que estoy disfrutando mucho escribiéndola y que creo que va a sorprender.

P Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
R Dar consejos a un lector entrenado es arriesgado, pero sí le diría que no se limite a localizar al «malo» de la novela como objetivo primordial: un libro no es una yincana contra reloj, sino un soporte del que disfrutar; la trama, los personajes, la prosa, las motivaciones de los protagonistas, la credibilidad del texto. ¡Disfrutemos la lectura!

JULIO CÉSAR CANO EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Julio César Cano: "Lo negro y oscuro ocurre en todas partes"

"Los lectores se lo pasan bien leyendo nuestras historias, ambientadas en Oslo o en Teruel"

21.08.2017 | 04:00
El escritor Julio César Cano. L: O.
Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 5 y el 9 de septiembre, LA OPINIÓN publica un cuestionario con los autores participantes.
¿Qué es para usted una buena novela negra?
Lo que debería ser una buena novela negra para un lector depende de lo que el propio lector busque en ese tipo de género literario, y ahí podrían correr ríos de tinta. En mi caso particular, una novela negra debe tener algunos aspectos imprescindibles: entretenimiento, tensión, intriga, personajes con carácter (sea cual sea ese carácter), una ambientación concreta... Cualquiera de estos componentes, o todos juntos, son motivo suficiente para engancharme a una novela negra. Por supuesto, valoro también la carga de denuncia social o lo que el texto pueda aportar para dar luz a actos que suceden todos los días y que a veces quedan silenciados por la sociedad en la que vivimos.
¿Cuáles serían sus personajes y autores negros favoritos?
Huelga decir que la lista sería demasiado extensa, pero está claro que algunos personajes y sus autores marcaron y siguen marcando mi forma de escribir, de leer y de ver el género. A veces creo que para mí todo empezó con Bram Stoker y su inmortal personaje de Drácula. También con Arthur Conan Doyle y su celebérrimo Sherlock Holmes, George Simenon y el comisario Maigret, Agatha Christie y el detective Hércules Poirot, Chandler con Marlowe? De la misma forma, ocupan un lugar importante en mi bagaje literario, Manuel Vázquez Montalbán con Pepe Carvalho, Henning Mankell y su Kurt Wallander, Ian Rankin con John Rebus, Jussi Adler-Olsen y su peculiar policía Carl Mork? Y tantos, tantos otros magníficos autores y personajes cuyas obras siempre tengo a mano.
¿Se ha sentido atraído por este género desde siempre?
No siempre, claro, cuando era un niño leía a Julio Verne y sus espectaculares aventuras con las que tanto aprendí. Luego vinieron los antes citados, y así empezó a gestarse esta gran pasión por el género negro.
¿Qué opina de la expansión que vive en España esta literatura?
La literatura negra y policial estuvo considerada como un género menor, igual que la novela romántica y en algunos casos la literatura de ciencia ficción. Los tiempos cambiaron, llegaron autores de fuera que gustaron y vendieron mucho y así se descubrió poco a poco que aquí también se escribía buena novela negra. Pienso, sinceramente, que el público ya no sigue los dictados establecidos y lee lo que le apetece. La novela negra es un género que gana adeptos día a día y el secreto reside en que los lectores se lo pasan bien leyendo nuestras historias, estén ambientadas en Oslo o en Teruel. Las editoriales españolas han tenido mucho que ver en esta clara expansión. Han apostado por los autores que triunfaban fuera de nuestras fronteras pero también, y esto es lo más importante, por los que escribimos en España.
¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas, qué espera de Cartagena Negra?
Mis novelas están ambientadas en lugares mediterráneos. Forma parte del bagaje de mis libros, como los personajes o mi forma de escribir. Digo esto porque Cartagena me parece una ciudad ideal para ambientar novela negra, por ser una ciudad marítima con tanta historia, por ser uno de los principales puertos del Mediterráneo, y porque creo que a Camilleri le encajaría que el comisario Montalbano se paseara alguna vez por sus calles. Creo que Cartagena Negra debería erigirse como el Festival de Novela Negra del Mediterráneo. Sus lazos ancestrales con ese mar así lo merecen.
¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
No tengo armas ni métodos preferidos. Pienso en una trama que pueda atraerme hasta el punto de que se convierta en una novela, y armas y métodos suelen aparecer casi por sí solos.
Elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
Nadie merece perder la vida a manos de otra persona.
¿Qué le hace al inspector Monfort tan especial como para protagonizar esta serie de novelas?
Monfort es un inspector de policía peculiar, atrevido, divertido en algunas ocasiones y puede que detestable en otras. Monfort es un tipo con los pies en el suelo y con un gran corazón pese a sus defectos, vicios y virtudes. Es un personaje visceral que deja que su intuición marque las pautas que debe seguir día a día para resolver los casos que le encomiendan. Monfort es un poli como los de antes. Un policía que está convencido de que cuando los de su especie desparezcan de las calles los ciudadanos les echaran de menos. En cualquier caso, Bartolomé Monfort es un tipo difícil de olvidar.
¿Qué vamos a encontrar en Ojalá estuvieras aquí, la tercera entrega de la serie?
Ojalá estuvieras aquí parte con el hallazgo de un empresario asesinado en el emblemático Mercado Central de Castellón de la Plana. Se trata de Pedro Casas, que se dedicaba a la importación de baratijas de China que luego vendía a las tiendas de todo a cien que tanto afloraron en España no hace tantos años. Su hija, una bella y misteriosa joven, mantendrá en vilo las pesquisas del inspector Monfort y su ayudante, la agente Silvia Redó. En una trama paralela que sucede en un pasado no muy lejano, y que discurre durante toda la novela, Carmen y Luis deberán enfrentarse a los fantasmas de su propio pasado. Para ello, Luis, un personaje tan taciturno como entrañable, elige el boxeo como forma de vida; vida que les llevará a conocer de primera mano los horrores a los que es capaz de llegar el ser humano. Monfort y sus colegas trabajan a toda prisa para enmascarar el caso del empresario degollado en el Mercado Central, pero además, el inspector pasará por uno de los peores momentos de su vida al ver que su madre, ingresada en un hospital de Barcelona, se debate entre la vida y la muerte.
¿Es Castellón una ciudad tan atractiva como para ser escenario de tramas negras?
Sí, lo es, de la misma forma que estoy convencido de que lo son Cartagena, Soria, Burgos o Murcia. Para mí hubiera sido más sencillo ambientar la serie del inspector Monfort en ciudades como Barcelona, Madrid, Londres (ciudades maravillosas en las que he tenido la suerte de poder vivir), pero ambientar las novelas en Castellón me ofrece un plus de dificultad que me atrae y me divierte. Lo negro y oscuro ocurre por desgracia en todas partes, en Los Ángeles o en Badajoz. Creo que el lector puede llegar a conocer ciudades y provincias a través de las páginas de las novelas. Que el lector pueda viajar sin moverse del sillón de lectura es una de mis metas más importantes. Ojalá estuvieras aquí ha sido galardonada con el Premio Letras del Mediterráneo de novela negra 2017, precisamente por eso, por atraer a los lectores a que visiten la ciudad y la provincia por la que discurren los casos del inspector Monfort.
De las tres entregas del inspector Monfort, ¿cuál le ha proporcionado más satisfacciones?
Como a los hijos, se les quiere a todas por igual. No hay distinción, cada una es diferente, se pueden leer por separado para que el lector no tenga la necesidad de empezar por el primero ni la impostura de tener que comprarlos todos. Satisfacciones me han proporcionado las tres. Muchas.
Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
No soy nadie para dar consejos, y menos a los lectores a los que creo muy inteligentes, pues ellos son los que marcan realmente el camino de aquellos que escribimos. Pero si me permitiera decir algo al respecto, diría que leyeran más allá de aquello que se publicita hasta la extenuación, de los grandes éxitos, de las novelas escritas por personajes mediáticos. A veces, tenemos mucho más cerca de lo que imaginamos aquello que realmente nos hará disfrutar de un buen rato de lectura, que es en realidad para lo que estamos, para que el lector se lo pase bien.

JUANJO BRAULIO EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Juanjo Braulio: "La venganza es un sentimiento tan humano como la necesidad de ser amado"

"Al igual que Valencia, Cartagena es una ciudad de sol potente y, por esa razón, las sombras que proyecta son más negras"

19.08.2017 | 19:07
Juanjo Braulio: "La venganza es un sentimiento tan humano como la necesidad de ser amado"
Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 5 y el 9 de septiembre, LA OPINIÓN publica un cuestionario con los autores participantes.
¿Qué es para usted una buena novela negra?
Lo mismo que cualquier otra novela de otro color, es decir, que sea capaz de formar, informar y entretener. No obstante, el género negro, además, tiene otro aliciente que es que nos permite asomarnos al abismo de la maldad humana sabiendo que, en realidad, todo es una ficción. Es una invitación a descender hasta el infierno para tirar de la barba al Diablo con la tranquilidad de que, si nos asustamos demasiado, podemos encender la luz y admirar el cartón-piedra.
¿Cuáles serían sus personajes y autores negros favoritos?
Me suelen gustar más los malos que los buenos, sobre todo, los villanos con fundamento, es decir, aquellos personajes que se comportan como se comportan porque tienen razones, motivos o antecedentes para ser así y no de otra manera. Por eso me gusta tanto Tom Ripley de A pleno sol de Patricia Highsmith; Nick Corey de 1.280 almas de Jim Thompson; el Joker de La broma asesina de Alan Moore; Annie Wilkies de Misery de Stephen King o Rubén Bertomeu de Crematorio de Rafael Chirbes. Son todos malvados bien construidos y adorables porque tienen sus razones literarias y argumentales para ser así y mi admiración por estos autores tiene que ver con su habilidad para hacer que te identifiques o, al menos, entiendas las razones del mal.
¿Se ha sentido atraído por este género desde siempre?
No. Las lecturas, como todo en la vida, se conforman por etapas. Fui un niño lector de cómics; un adolescente consumidor de fantasía épica tras la estela de El señor de los anillos y un universitario preocupado por leer cosas trascendentes o que yo creía que lo eran (risas) El género negro, que yo entiendo como aquel que refleja en sus historias el miedo, la violencia y la injusticia más allá del mero hecho policial es algo que vino pasados los treinta, aunque, eso sí, vino fuerte. Tan fuerte que me puse a escribirlo.
¿Qué opina de la expansión que vive en España este tipo de literatura?
Supongo que es porque el género tiene una mala salud de hierro que le ha hecho sobrevivir durante tantos años. Siempre ha sido menospreciado por la crítica y por las esferas académicas de la alta cultura (sólo hay que echar un vistazo a los suplementos culturales de determinados periódicos para saber de qué estoy hablando) pero adorado por miles de lectores y, sobre todo, por los libreros. Ahora resulta que premios de mucho boato y prosapia han vuelto su mirada hacia autores de novela negra porque el galardón podía tener prestigio, pero estos escritores son los que tienen los lectores.
¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas, qué espera de Cartagena Negra?
Como en el resto de festivales a los que tengo el honor de asistir, lo que espero con más ilusión es el contacto directo con los lectores, tanto con los que ya han leído alguno de mis libros como con los que se acercan por primera vez. Por supuesto, siempre es un gusto coincidir con compañeros de letras como Antonio Parra, David Zaplana, Santiago Álvarez o Ana Ballabriga para hablar de nuestras cosas, pero lo más importante para mí siempre son los lectores.
¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
Los que usan la inteligencia más que la fuerza, o sea, los que garantizan la impunidad del asesino, o al menos, que él o ella lo crean. En mi última novela, uno de los personajes asesina con una dosis letal de paracetamol, el analgésico más utilizado en todo el mundo. Treinta termalgines de un gramo, para entendernos, matan a un adulto en menos de 48 horas y, encima, puede ser confundido con una cirrosis hepática. No obstante, a la hora de matar en mis novelas procuro no ser frívolo ni superficial. Asesinar a alguien es un asunto sucio y trabajoso que no puede ser tomado a la ligera.
Elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
No diré nombres porque no creo que haga falta, pero hay unas decenas de indeseables en la cárcel con sangre en las manos y otros cuantos más que ya están fuera después de pagar con menos de un año de cárcel cada uno de su veintena larga de asesinatos que? ¿qué quiere que le diga? El mundo sería un lugar mejor sin ellos.
Sucios y malvados es el título de su última novela, ¿a quiénes se refiere exactamente?
Lo de 'sucios y malvados' es una expresión que una de las protagonistas utiliza constantemente con la que se refiere, en general, a los hombres. O a determinado tipo de hombres vistos desde una perspectiva femenina muy primaria e incluso brutal. En la segunda elegía del Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías, Federico García Lorca canta lo de: pero las madres terribles / levantaron la cabeza, y esa visión fuerte y dura de la feminidad es lo que ha inspirado buena parte de la trama y de las protagonistas. Además, 'sucios y malvados' también es un eco de lo que piensan las prostitutas que aparecen en la historia sobre sus clientes, normalmente buenos padres de familia que sólo pretenden echar una canita al aire y que hipócritamente pretenden ignorar que el sexo por el cual han pagado es una forma de repugnante esclavitud de la que son cómplices. Al menos en la mayoría de los casos, ya que se calcula que dos tercios de las mujeres que ejercen la prostitución lo hacen a la fuerza.
¿Qué tiene Valencia que la hace tan atractiva como escenario de novela negra? ¿La realidad valenciana se ha encargado de ir fabricando argumentos?
Al igual que Cartagena, Valencia es una ciudad de sol potente y, por esa razón, las sombras que proyecta son, necesariamente, más negras. Además, como estamos abiertos al Mediterráneo con nuestros puertos y puerto es puerta, por ahí entra todo lo bueno y también todo lo malo. No creo que la realidad valenciana fabrique más o menos argumentos que la realidad cartagenera, gallega o berlinesa porque la novela negra no habla de escenarios sino de la gente, o mejor dicho, de la mala gente. Y mala gente hay en todas partes.
¿Cree que la venganza es un tema importante en la literatura negra?
Pienso que la venganza es uno de los motores literarios más importantes y más antiguos y que, pese a los siglos transcurridos, sigue teniendo la potencia del primer día. Pongamos por ejemplo el peso que tiene la venganza en La Odisea, que es una de las narraciones más antiguas que conservamos. Además, la necesidad de devolver el golpe, de tornar la ofensa, a ser posible corregida y aumentada, es un sentimiento tan humano, tan esencialmente humano como la necesidad de amar y ser amado.
Su novela tiene unos elevadísimos tintes sociales, ¿qué pesa más ahora mismo, la realidad o la ficción?
Todavía soy más periodista que escritor y, por eso, tengo obsesión por el dato exacto y por la realidad contrastada sobre la que, eso sí, ya puedo imaginar. Con Sucios y malvados quería escribir sobre violencia de género, la cual se ha cobrado en los últimos veinte años más víctimas mortales que ETA en cuarenta. Y no es la única forma de agresión contra las mujeres. Las mafias de la trata pagan 20.000 euros por una mujer joven de África o de la Europa del Este para prostituirla porque recuperarán la inversión en tres meses, lo cual implica que cada mujer debe hacer, al menos, cinco servicios al día a 50 euros cada uno, de media. En el año 2015, los españoles se gastaron 500 millones de euros en entradas de cine y más de 3.200 en irse de putas. Solo en Valencia, donde se desarrolla Sucios y malvados, más de 1.600 mujeres se dedican a la prostitución y se calcula que más de la mitad de ellas lo hacen a la fuerza. Y no me he inventado ninguno de esos datos. Así es la realidad. Así es el mundo.
Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
Que lea, sobre todo, para divertirse. Tienen parte de razón los críticos de la novela negra cuando reprochan que se publica mucho cliché recocido una y otra vez, pero también hay cosas originales y bien escritas que esperan una oportunidad. No hay más que darse una vuelta por los blogs literarios y los foros un poco especializados para darse cuenta de que en España se está haciendo buena novela negra, con voz propia y sin complejos. Y que merece la pena ser descubierta.

viernes, 18 de agosto de 2017

JON ARRETXE EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Jon Arretxe: "La expansión de la novela negra en España es un globo que va a explotar en unos pocos años; demasiados autores y pocos lectores"

"Hoy en día este género es un saco enorme en el que cabe casi todo", asegura el vizcaíno

18.08.2017 | 04:00
El vizcaíno Jon Arretxe posa con su última novela, ´Piel de topo´. L. O.
Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 5 y el 9 de septiembre, LA OPINIÓN publica un cuestionario con los autores participantes.
¿Qué es para usted una buena novela negra?
Para empezar, una novela que sea negra de verdad –hoy en día este género es un saco enorme en el que cabe casi todo–, y además le pido que me enganche de principio a fin.
¿Cuáles serían sus personajes y autores negros favoritos?
En España, Julián Ibáñez, Alexis Ravelo? En el extranjero, Chester Himes, Daniel Pennac? En gran parte, estos autores me gustan por sus personajes.
¿Se ha sentido atraído por este género desde siempre?
Como lector –y espectador de cine–, sí. Como autor, me metí en el lío hace una decena de años, después de trabajar otros géneros, sobre todo la literatura de viaje.
¿Qué opina de la expansión que vive en España este tipo de literatura?
Es un globo que va a explotar en unos pocos años; demasiados autores y pocos lectores. Después de la explosión veremos lo que queda, qué festivales, qué editoriales, qué autores... Yo espero seguir ahí.
¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas, qué espera de Cartagena Negra?
Conocí a los organizadores de Cartagena Negra en Granada Noir. Nos caímos bien, me invitaron a esta edición y acudo encantado de la vida. Me han hablado muy bien del festival y espero que a los asistentes no les defraude mi participación.
¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
Estrangulamientos, cuchilladas, pedradas en la cabeza? Mi editor me dice que debería ser un poco más sofisticado a la hora de matar, pero mis personajes no tienen tanta clase, ni siquiera tienen dinero para comprarse armas mejores.
Elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
Aunque sea una respuesta fácil, uno de los que más se lo merece últimamente es Trump, porque teniendo el cargo que tiene es más peligroso que un mono con metralleta.
¿Quién es Touré? ¿Qué tiene de especial como para que le haya elegido como protagonista de esta serie?
Es un detective-vidente (detective de poca monta y falso vidente) africano que vive en un piso patera del barrio de San Francisco; un superviviente nato, maltratado por la vida. Al crearlo buscaba algo original, que resultara atrayente al lector y que mostrara un nuevo universo en este género en el que ya está todo escrito.
¿Cree que el barrio bilbaíno de San Francisco puede considerarse como una analogía del resto del país?
No, porque el país es muy grande y tiene mucha variedad, pero creo que en casi todas las grandes ciudades existen zonas marginales similares a las de este barrio.
¿Cómo consigue ese tono descarnado en sus novelas –descarnado pero, sin embargo, esperanzador–?
Intento meterme en la piel de Touré y del resto de personajes de la serie, basándome en mi conocimiento de los africanos, tanto en sus países como en los guetos de nuestras ciudades. Y su vida es así, descarnada, pero tienen ante las dificultades una actitud mucho más positiva que los autóctonos, de ahí el tono esperanzador.
¿Se puede extirpar el mal de ciertos estamentos sociales, e incluso policiales?
Lo tenemos jodido, porque hay demasiada mala gente en todos lados, y aunque extirpes un trozo de mal, en muchos estamentos existe una metástasis generalizada. El poder y el dinero corrompen a los que los manejan, salvo honrosas excepciones.
Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
Le aconsejo que le dé una oportunidad a muchos autores, compare y elija a los que más le gusten para seguir leyendo sus obras (yo, al menos, así lo hago). Y le ruego que, dentro de sus posibilidades, compre los libros, para que los autores y editoriales podamos seguir publicando y los libreros no tengan que echar la persiana.

JOAQUÍN LLORÉNS EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Joaquín Lloréns: "La irrupción de la mujer en la novela negra es solo una consecuencia más de su creciente trascendencia social"

"No solo debemos crear tramas y personajes, sino también aportar conocimiento al lector"

18.08.2017 | 04:00
Joaquín Lloréns: "La irrupción de la mujer en la novela negra es solo una consecuencia más de su creciente trascendencia social"
Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 5 y el 9 de septiembre, LA OPINIÓN publica un cuestionario con los autores participantes.
¿Qué es para usted una buena novela negra?
Aquella que, centrándose en un asunto criminal, consigue atrapar el interés del lector de tal forma que sea incapaz de soltarla hasta que la termina.
¿Cuáles serían sus personajes y autores negros favoritos?
Me gustan muchísimos, pero si tuviera que hacer un podio de medallistas, Bernie Gunther de Philip Kerr, Salvo Montalbano de Andrea Camilleri y el 'detective' de Eduardo Mendoza.
¿Se ha sentido atraído por este género desde siempre?
No solo por este género, pero reconozco que el detectivesco-negro me ha acompañado desde mi infancia. Gran parte de mi juventud, y aún ahora, disfruté y disfruto de su lectura. Y no quiero dejar pasar mi agradecimiento a la Serie Oro de la editorial Molino, cuyos números compró mi padre y que lograron que mis veranos en mitad del sosegado campo estuvieran tan llenos de aventuras, intrigas y apasionantes criminales e investigadores como si los hubiera pasado en Nueva York.
¿Qué opina de la expansión que vive en España este tipo de literatura?
Que es bueno. Es un tipo de literatura en la que prima el entretenimiento y fomenta el placer de la lectura, con lo que ayuda a que los lectores incipientes aumenten su interés por las letras, lo cual es siempre una gran labor.
¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas? ¿Qué espera de Cartagena Negra?
El colaborar en que los lectores que no conocen mi obra tengan un primer contacto con ella y la estructura y funcionamiento de Cartagena Negra. Espero que continúe ayudando a fomentar el interés por el género, que facilite el encuentro entre diferentes autores y, sobre todo, que haga más fluido el contacto entre autores y potenciales lectores, lo que viene consiguiendo, en especial en las sesiones nocturnas en Míster Witt Café.
¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
Creo que la bala de una pistola es la más práctica y habitual, aunque, como curiosidades, he empleado en mis novelas dos métodos a los que tengo un especial cariño: el émbolo que se utiliza para sacrificar los cerdos y una barra de pan congelada. Ambas sugeridas por dos amigos.
Elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
Un poco comprometido? Si tuviera que hacerlo, creo que a Abubakar Shekau, el líder de Boko Haram. Pienso que un hombre capaz de perpetrar tantos crímenes a la población indefensa, se ha ganado a pulso el que se lo quite de en medio.
Acaba de salir al mercado Crímenes de lesa majestad, una nueva entrega de Beatriz, su investigadora licenciosa, ¿qué tiene este personaje de especial como para protagonizar una serie negra?
Su excéntrica personalidad, su belleza, su glamur y su inocencia, a pesar de las tremendas experiencias por las que la he hecho pasar. Creo que es un personaje único en el género. Una especie de antítesis del clásico investigador masculino y desengañado que se convirtió en un cliché de la novela negra.
¿Cómo ha cambiado Joaquín Lloréns desde que inició esta saga?
Creo que no mucho. He aprendido de muchos temas y he mejorado, por la práctica y la dedicación, en mi escritura, pero en lo personal sigo siendo el mismo que era, salvo que mi pelo ha encanecido por completo.
En esta ocasión ha mezclado Historia y una trama negra, ¿qué tal ha resultado la combinación?
En mi opinión, muy bien. En mi particular visión de la escritura, creo que la novela negra no solo debe crear tramas y personajes interesantes y convincentes, sino que también debe aportar algún conocimiento al lector, y en Crímenes de lesa majestad he dado eco al Reino Privativo de Mallorca y a la tremendamente convulsa Europa con la que coexistió en su breve período de existencia. Estoy seguro de que incitará a muchos lectores a profundizar en el conocimiento de aquellas décadas que cambiaron nuestro país y continente.
Cada vez hay más mujeres protagonistas en la novela negra, ¿qué le parece?
Lógico y positivo. La novela negra siempre ha tenido un claro componente social. Uno de sus pilares es el reflejo de la sociedad en la que la acción tiene lugar. Y hoy día la mujer ha dado un paso adelante y ha reclamado, con justicia, su importante papel en todas las áreas. Y su irrupción, como protagonista en la ficción, es solo una más de las consecuencias sus creciente trascendencia social.
Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
Que aproveche sus lecturas para aprender cosas nuevas, que no abandone nunca la capacidad de dejarse sorprender en cada nueva novela y que varíe de tanto en cuando sus géneros de lectura. Y que visite las librerías y se deje seducir por los títulos y sinopsis ojeados al albur. Yo conseguí así conocer obras que han significado mucho en mi vida.

JOSÉ Mª ESPINAR MESA-MOLES EN EL DIARIO LA OPINIÓN

José Mª Espinar Mesa-Moles: «El alma tiene más fuerza de gravedad que un agujero negro»

«Existen escritores que blindan sus estilos, que es distinto», destaca el autor

17.08.2017 | 04:00

José Mª Espinar Mesa-Moles: «El alma tiene más fuerza de gravedad que un agujero negro»

Escritor y profesor. Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 5 y el 9 de septiembre, LA OPINIÓN publica un cuestionario con los autores participantes.
¿Qué es para usted una buena novela negra?
Aquella que me obliga a volver a encender la luz de la mesilla de noche para leer un capítulo más, ¡uno más y ya paro!, antes de que mi mujer me amenace con irme a dormir al sofá del salón. Aquella que a las cuatro de la mañana hace que se me abra involuntariamente un ojo y se me derrame la inquietud por saber qué va a pasar, hasta que mi mujer cumple su amenaza y me condena al ostracismo. Aquella que, ya tumbado en el sofá del salón, me obliga a levantarme al grito de «¡no me lo puedo creer!». Una novela negra para mí es un ejercicio de tensión. Como dice Vila-Sanjuán el secreto está en dosificar la intriga.
¿Cuáles serían sus personajes y sus autores negros favoritos?
Los inquilinos de Baker Street 221b más Plinio y don Lotario. Soy una persona de otra época y corte moral, que canta Loquillo. Eso sí, el futuro tiene las puertas abiertas a mi asombro y devoción hacia cualquier nuevo personaje. Sólo soy sectario con el fútbol. Sobre autores decirte que los primeros autógrafos que pida cuando llegue al cielo serán a Doyle, a García Pavón y a Chesterton. Ahora mismo estoy entusiasmado con David Llorente. Me cautivó como persona y me ha dejado tiritando de admiración como autor.
¿Se ha sentido atraído por este género desde siempre?
La visión de mi padre junto a la chimenea de casa, con su pipa, envuelto en una nube de humo que regalaba olor a cereza, leyendo a Wallace, a Simenon a Hammett, ¡a todos los grandes!, me ha acompañado desde niño. Su entrega a la lectura resultaba fascinante. Quise probar tal intensidad. Ahora repito el mismo patrón, salvo que mis queridos hijos me dan el coñazo con cualquier cosa. ¡Yo no me atrevía a profanar aquellas horas sagradas de mi padre! A mí en casa no me respeta ni el perro.
¿Qué opina de la expansión que vive en España este tipo de literatura?
Todo con moderación, hasta la moderación. La expansión y la moda van de la mano hacia los precipicios del beneficio económico a ultranza. El fantasma de la vulgaridad ronda tales lugares. Yo, que soy de Huéneja, un pueblo precioso de Granada, te aseguro que cuando levanto una piedra lo hago con excitación ante la posibilidad de toparme con un alacrán. Pero si al levantar esa piedra me encontrara con cien alacranes gritaría: «¡esto no es de recibo! ¿Quién cojones los ha puesto ahí?». Y no levantaría más piedras. La hinchazón no es sana.
¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas, qué espera de Cartagena Negra?
De un lado me ha traído la amabilidad de los organizadores al pensar en mí, cosa que agradezco enormemente. De otro lado, el rigor que vertebra estas jornadas es su mejor carta de presentación. Sé que rezuman calidad. Considero un honor formar parte de la edición de este año ¿Lo que espero? Tomar contacto con muchos lectores.
¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
Últimamente me decanto más por los golpes a puño cerrado hasta que me estallen los nudillos. Lo suelo hacer en sueños con mis enemigos, pero no acabo de matarlos. Así puedo repetir una noche y otra y otra?
Elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
A mí mismo. Me convertiría de este modo en el James Dean de la novela negra española. Mis hijos me lo agradecerían a la larga teniendo cuenta la exigua herencia que voy a dejarles.
¿Realmente cuánto puede llegar a pesar el alma humana?
El alma tiene más fuerza de gravedad que un agujero negro. En un alma mala las cosas alcanzan una densidad tan terrible que el bien acaba aplastado, en un alma buena el espacio y el tiempo construyen autopistas para que el bien viaje cómodo.
¿Tienen los personajes del lumpen tanto atractivo como para ser protagonistas de una novela negra?
Todo perdedor es un exorcismo de nosotros mismos. La marginalidad es un espejo de nuestra sonrisa más cínica. Ellos somos nosotros pero nosotros no somos ellos.
Usted viene de la poesía, ¿podemos hablar de que existan tintes poéticos en la novela negra?
Todo escritor tiene algo de poeta. No hay géneros cerrados, no existen los compartimentos estancos en la literatura. Existen escritores que blindan sus estilos, que es distinto. Pero el final el viento de la creatividad despeina hasta a los más engominados.
Acaba de ganar con El peso del alma el premio Silverio Cañada en la Semana Negra de Gijón, ¿eso significa que vamos a ver nuevas entregas de género negro?
En un año he ganado Getafe y Gijón. Sí, sin lugar a dudas habrá más novelas negras, pero voy a hacerme de rogar un poquito. Recuerda que soy de Granada. Mi ´malá follá´ me puede. Eso sí, quédate con un título: 7 niños gitanos.
Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
Lea primero a los clásicos, después a los contemporáneos. Empiece por Poe y acabe conmigo. La novela negra es un iceberg que encierra siete octavas partes bajo el mar de los años. Somos enanos a hombros de gigantes.

GRAZIELLA MORENO EN EL DIARIO LA OPINIÓN

Graziella Moreno: «El ser humano es una gran paleta de grises: nadie es enteramente bueno o malo»

«Está cambiando el concepto de que la novela negra se considera como un género menor»

14.08.2017 | 19:51

Graziella Moreno: «El ser humano es una gran paleta de grises: nadie es enteramente bueno o malo»

Con motivo del ciclo Cartagena Negra, que tendrá lugar en la ciudad portuaria entre el 5 y el 9 de septiembre, LA OPINIÓN publica un cuestionario con los autores participantes. «Invento poco en mis novelas», dice Graziella Moreno.
¿Qué es para usted una buena novela negra?
Aquella que no deje ningún cabo suelto, que me haga reflexionar y si además me remueve por dentro, mucho mejor.
¿Cuáles serían sus personajes y sus autores negros favoritos?
La lista es larga, pero destacaría al inspector Méndez de González Ledesma, al comisario Wallander de Henning Mankell, al detective Charlie Parker de John Connolly y al comisario Adamsberg de Fred Vargas.
¿Se ha sentido atraída por este género desde siempre?
Soy lectora de todo tipo de novela, pero el género ha sido siempre una constante en mis lecturas. Empecé de niña con las novelas policíacas y alternaba con el género de terror. Luego ya seguí con Chandler, Hammet, y hasta hoy€
¿Qué opina de la expansión que vive en España este tipo de literatura?
La novela negra siempre ha sido considerada como un género menor, por debajo de la ´literatura seria´. Creo que este concepto está cambiando aunque todavía hay quien tiene esta idea. A través de las historias negras explicamos la realidad social en la que vivimos y eso ya es algo más que una simple novela de asesinatos. Creo que las historias reales interesan a la gente y de ahí su popularidad.
¿Y qué le ha traído a participar en estas jornadas, qué espera de Cartagena Negra?
Agradezco a los organizadores del festival que me hayan invitado. Será mi segunda participación y la espero con mucha ilusión. El encuentro con los lectores y poder intercambiar opiniones es una de las mejores cosas que te suceden cuando escribes. Ves que has llegado a la gente y eso te llena de satisfacción.
¿Cuáles son sus armas y métodos preferidos a la hora de matar?
No tengo preferencias, cualquiera que permita hacer bien el trabajo€
Elija algún personaje real para quitar de en medio y justifique el crimen, claro.
No podría dar nombres, pero creo que sería cualquier individuo que haga daño a los demás o se aproveche de sus debilidades. Eso es bastante justificación para hacerle desaparecer.
Resulta inevitable dada su profesión: ¿desde la judicatura cómo se ve el mundo negro real?
Mi trabajo es valorar si ciertas conductas son constitutivas de los delitos que el Código Penal español tipifica como tales. En mis novelas, casi todo es real, invento poco. La mayoría de los delitos son producto de la sociedad que hacemos entre todos. Las desigualdades, la falta de oportunidades, los prejuicios, la desestructuración de las familias... son las causas de esos comportamientos en un tanto por cien muy elevado. No falla, si la sociedad mejora, se cierran prisiones y los juzgados tenemos mucho menos trabajo.
Esa colaboración entre cuerpos policiales que se muestra en su última novela, Flor seca, ¿se da realmente así?
Es necesario que sea así. Cada cuerpo tiene sus propias competencias y es inevitable que haya fricciones, en ocasiones con mucha tensión, pero coordinarse es la única forma de hacer bien el trabajo.
¿Qué tienen las debilidades humanas que las hacen tan interesantes como argumento literario?
Como profesional me interesa saber por qué la gente hace lo que hace y cuál es el origen o la justificación de su conducta. Como escritora intento exponer al lector esa gran paleta de grises que es el ser humano. Nadie, salvo casos muy contados, es enteramente bueno o malo y lo interesante en literatura es reflejarlo, hacer pensar al lector.
¿Cuál va a ser su siguiente paso literario?
Seguir escribiendo, por supuesto. Tengo pendiente algún relato y estoy con una trama que me va a llevar tiempo (que no me sobra), pero espero llevarla adelante poco a poco.
Ofrézcale algún consejo al lector de novela negra.
Que aunque tenga sus autores favoritos a los que desde luego va a seguir, se abra a la posibilidad de conocer nuevas voces que no siempre son las que promocionan los grandes lanzamientos editoriales. En España se escribe mucho y bien y hay muchos autores por descubrir que le harán pasar un buen rato.