Cartagena Negra

Cartagena Negra

domingo, 11 de octubre de 2015

LA PUERTA VACÍA - ESTEBAN NAVARRO

EN LA MONTAÑA RUSA

«El hombre nace libre, responsable y sin excusas» Jean Paul Sastre.

«En la vida abres muchas puertas, pero a veces abres puertas y ves que detrás no hay nada, el vacío. Y entonces es mejor no traspasar esa puerta si no quieres caer en un precipicio interminable que te lleve al abismo más oscuro»

          La puerta vacía es la tercera colaboración de la joven policía Diana Dávila con Esteban Navarro. Las dos anteriores fueron La noche de los peones (Diana como policía en prácticas) y Los crímenes del abecedario (cuando ya era agente). Y empleo el verbo colaborar porque es el que utiliza el autor cuando se le pregunta por su personaje.

          ‘En la vida abres muchas puertas…’ no siempre son puertas físicas; pueden ser puertas mentales, puertas afectivas, puertas espirituales, puertas sociales, puertas… Cuando alguien se aproxima a alguna de estas puertas y la abre, puede encontrarse con cualquier cosa; incluido ‘…el abismo más oscuro’. El título, La puerta vacía, es lo primero que llamó mi atención ya que no podía imaginar que una puerta estuviera vacía. Que exista el vacío tras una puerta, sí. Abres la puerta que nos lleva al interior del libro, al corazón de la historia y llega la segunda sorpresa: la historia se desarrolla en un triángulo cuyos vértices son Cartagena, Murcia y Moratalla, que además es la cuna del autor. Me encantan aquellas historias que se desarrollan en las calles y lugares que conozco, porque entonces vivo más intensamente  la lectura.

          Aviso a todo aquel que se acerque a leer esta historia, su lectura es lo más parecido a subir a una montaña rusa: comienza ¿suavemente?, y poco a poco nos vamos impregnando de adrenalina, las subidas y bajadas son continuas, no gana uno para sorpresas. El autor tiene la gran habilidad de tener al lector en vilo hasta la última palabra, y una vez que te has bajado de esta particular montaña rusa no sabes dónde estás, no acabas de creer que la novela haya finalizado. Incluso, como ha sido mi caso, puede que tengamos que volver a releer algunas páginas anteriores al final para vencer la incredulidad. Una de las plumas más preclaras de la literatura nacional, prosa más que contundente y clara, directo, incisivo, sin paños calientes… al pan, pan y al polvo, polvo.

          El periodista Jorge Lafuente consigue las mejores exclusivas para su periódico gracias a un extraño don que le hace presentir los desastres y llegar siempre el primero al lugar de los hechos. Sin embargo, esta vez su notoriedad se debe a un motivo muy distinto: acaba de ser detenido por el asesinato de un conocido empresario en un hotel de Murcia.
          Cuando la joven y ambiciosa policía Diana Dávila asume el reto de esclarecer el caso, comienza una apasionante investigación en la que nada es lo que parece y que dejará al descubierto una madeja de bajas pasiones, chantajes y venganzas.

          Bajas pasiones, algo presente en toda la trama, acompañadas de un lenguaje que le hace justicia. Chantajes… de ¡¿quien menos?!  imaginamos. Venganzas, todas ellas consecuencias de haber abierto, en algún momento, puertas no recomendables.

          En muchos momentos la lectura parece hecha a través de un espejo, podemos pensar que estamos leyendo, no la realidad, sino algo tamizado por ese espejo. El autor es un auténtico mago que, sin que lo advirtamos, y mientras vamos en esa montaña rusa, va encajando aquello que parecía imposible. Y añado: parece increíble que siga integro mentalmente y no haya perdido la cabeza, lo que me lleva a recordar un denominador común en toda la historia: los videntes, o las personas con dones especiales.

          Hay que leer La puerta vacía para poder conocer así un poco más a uno de los grandes de la novela negra española.

Francisco Marín

La puerta vacía, Esteban Navarro Soriano

Ediciones B (2015) 320 páginas

No hay comentarios:

Publicar un comentario