Cartagena Negra

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domingo, 9 de agosto de 2015

UN MILLÓN DE GOTAS - VÍCTOR DEL ÁRBOL

TODO COMIENZA CON UNA GOTA

«La primera gota que cae es la que empieza a romper la piedra»

          Todo, absolutamente todo, comienza con una gota. Todo tiene un principio, un origen, de tal manera que el final de cualquier acción, de cualquier acontecimiento se inicia cuando la primera gota cae, ya sea una gota de amor, de odio, de alegría, de tristeza, de hipocresía, de sinceridad, de lo que se nos ocurra.

          Cuando distintas gotas, pocas, muchas, cientos, miles, millones... inician su caída en distintos planos (temporales, espaciales) y confluyen en un punto o superficie común pueden dibujar un presente, un presente que comenzó a gestarse en un pasado, próximo o lejano, con las primeras gotas.

          Todas las historias personales están formadas de hechos pasados que poco a poco nos van modelando. Puede ocurrir que una gota suelta y no esperada llegue y ponga “patas arriba” toda nuestra monotonía, haciendo aflorar cuestiones, y a veces pesadillas, que teníamos olvidadas o que conocemos en el preciso instante en que esa gota rebelde nos sorprenda.

          Esto es lo que le ocurre a Gonzalo Gil...

          “Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir su monotonía.
          Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño.
          Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar. Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Názino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país”.

          Hace mucho tiempo, más del que uno quisiera, leí Archipiélago Gulag de Aleksandr Solzhenitsin. El corazón quedó helado, tocado, y miles de preguntas afloraron a los labios. Todas ellas resumidas en una: «¿Por qué y para qué tanta maldad?»

          De sobra es conocida la maestría de la mayoría de los escritores rusos (finales del siglo XIX y el siglo XX) para diseccionar el alma humana y mostrarnos lo mejor y lo peor del hombre.

          Leyendo Un millón de gotas, inevitablemente, he recordado Archipiélago Gulag. Tenemos en Víctor del Árbol, barcelonés, a un MAESTRO (con mayúsculas) de la narrativa rusa. Leer su novela levanta ampollas. Nos enfrentamos a la maldad, la crueldad, la inocencia, el amor, la supervivencia..., lo más sublime, y las mayores miserias de cada persona se ve reflejadas en sus páginas.

          Conocemos, de mano de sus protagonistas, la historia que corre paralela a las guerras (Guerra Civil española y Segunda Guerra Mundial), fuera del frente, en los campos de concentración, en las deportaciones, en las checas, en las delaciones, de una forma minuciosa, reposada, tranquila, brutal. Su pluma es un fino escalpelo que va retirando capas a cada personaje hasta dejarlo desnudo delante de nuestros ojos.

          Víctor del Árbol maneja el tiempo magistralmente, nos presenta el pasado y el presente de tal manera que encajan a la perfección y podemos ¡¿comprender?! El porque de ciertas actitudes y decisiones. Soberbio el manejo de los hilos de los que penden Gonzalo, Laura, Agustín, Elías, Lola, Esperanza, Anna, Tania, Pierre, Igor... Soberbio el lenguaje, claro y directo, prosa fantástica.

          Quién piense que tiene el verano ocupado con las 672 páginas, que se vaya olvidando desde el momento en que se enfrente con las primeras... ¡No podrá parar de leer!

                                                                     Francisco Marín Pérez

Un millón de gotas. Víctor del Árbol
Destino, 2014. 672 páginas.

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