Cartagena Negra

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lunes, 31 de agosto de 2015

OFRENDA A LA TORMENTA - DOLORES REDONDO

Los últimos truenos

          Con la diosa Mari dictando su demoledora sentencia finaliza la trilogía de Dolores Redondo, con una tercera entrega que terminó por levantar todas las ampollas del dolor que el pasado ya había amagado en las dos novelas anteriores. De nada servían las advertencias que recibiera la inspectora Amaia Salazar entonces, porque el sufrimiento que llega a experimentar en esta ocasión supera con creces el que ya conociera en su infancia o en su carrera policial.

          Hay un punto de celeridad en la novela que no se había notado tanto en los dos casos previos, pero no se trata de intentar correr para resolver las desapariciones de los cadáveres de los bebés muertos en la cuna de manera súbita a lo largo del río Baztán, no, es más bien un aumento del ritmo narrativo porque los acontecimientos se alían para sacudir la existencia de Amaia: la sospecha de una madre que pudo haber fingido su propia muerte, las discusiones entre sus hermanas Flora y Ros, con los consabidos secretos familiares flotando por el obrador, la envidia que a ratos la propia inspectora ha sembrado entre sus compañeros, el viaje a América de James y del pequeño Ibai, e incluso las llamadas que el agente del FBI Dupree le sigue realizando. Pero por encima de todos ellos se alza la figura del juez Markina, que amenaza con permanecer de manera muy contundente en la vida de esta atormentada policía.

          Dolores Redondo ha logrado mantener una estructura firme que le da a esta novela el papel que merecía en el marco de la trilogía, y lo hace sin renunciar al universo que ya había trazado desde un principio, ese homenaje a Elizondo y a los bosques navarros, y también la impresión que en su día le produjo el caso de la pequeña Ainara, muerta con pocos meses de edad y que fue el germen que puso en marcha esta maquinaria narrativa.

          La novela negra vive tiempos de esplendor, y gran parte de culpa la tienen las mujeres, tanto las autoras, cuya calidad ha subido muchos enteros, como las propias investigadoras, que parecen haber tomado al asalto y con total justicia un buen número de novelas haciéndolas suyas, y demostrando que pueden ser tanto o más duras, sagaces e intuitivas que cualquier otro personaje masculino a los que tan acostumbrados estábamos. La trilogía se ha cerrado, pero la manera en que Dolores Redondo ha perfilado el final nos hace pensar seriamente que tal vez no tardemos mucho tiempo en encontrarnos de nuevo en el camino con la inspectora Amaia Salazar.

Antonio Parra Sanz

Ofrenda a la tormenta. Dolores Redondo.
Editorial Destino. 546 páginas. 

2 comentarios:

  1. Excelente trilogía. Acabo de crear un blog sobre el género negro y adyacentes. ¿Podría hacer una reseña del CTN en él?
    Un saludo.

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  2. Muchas gracias por el interés, por supuesto que puedes hablar de nosotros, si necesitas más información: no dudes en escribir a ctnegra@gmail.com. Un saludo

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