Cartagena Negra

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viernes, 14 de agosto de 2015

DEFECTO DE FÁBRICA - ALFONSO GUTIÉRREZ CARO

TODOS NACEMOS CON ALGÚN DEFECTO DE FÁBRICA

        “Defecto de fábrica... Todos nacemos con algún defecto de fábrica. Aunque lo tengamos todo a nuestro alcance algo en nuestro interior nos obliga a hacer cosas que están más allá de toda comprensión, incluso del sentido común. Nadie es perfecto, por eso a veces hacemos daño a aquellos que más nos quieren, o sentimos necesidad de robar, de mentir, o, algunos, hasta de matar.” (pág. 141).

        No va mal encaminado el personaje que, en una conversación con el detective Samuel Alonso, afirma lo que anoto en el párrafo anterior... Efectivamente, pienso como él, que todos traemos una tara de nacimiento. En unos es más perceptible y en otros pasan más disimuladamente. Taras que nos lleva a hacer..., ¿cómo diría? ¿tonterías, maldades, estupideces?

        Defecto de fábrica, primera novela de Alfonso Gutiérrez Caro, tiene todos los mimbres necesarios para englobarla en el género de novela negra. Tenemos un buen planteamiento, ritmo, acción, angustia, sarcasmo, peligro, maldad, sangre, mamporros. Como digo, todo lo que se necesita para ser degustada por los amantes del género. Intercala, lo que es de agradecer para tomar aliento, instantes de un ¿sueño? con Laura, su mujer.

        Arranca la historia en un recóndito paraje norteafricano donde una niña es despojada a la fuerza de los brazos de su madre. Un hecho silenciado, un drama inexistente para el mundo, pero cuyas ramificaciones llegan más cerca de lo que se podía creer.
        A escasos trescientos kilómetros de allí, en su despacho de Murcia, el desentrenado detective Samuel Alonso recibe un inusual encargo: encontrar a Julia Castro, una inadaptada joven con antecedentes por consumo de drogas que lleva meses desaparecida. La búsqueda afrontada por Alonso le llevará a los lugares más sórdidos y oscuros de la ciudad, también a los más esotéricos, terminando con intimar con la flor y nata del submundo criminal.
        En una región devastada por la crisis económica y el paro a la orden del día es sobrevivir, valiéndose para ello de nuevas e intrincadas formas. Cuando todas las pistas le llevan a un extraño hombre de negocios conocido como el Serbio, Alonso se verá obligado a cruzar esa etérea línea que diferencia el bien del mal para encontrar a la chica y salvar a su propia familia de la terrible amenaza que se cierne sobre ella.

        El ambiente, el poso, recuerda a las historias de corte norteamericano... despacho/dormitorio/cocina/estar cochambroso, detective sin trabajo, esperando dar con el pelotazo de su vida, irónico, valiente o inconsciente, con un oscuro pasado y, algo muy curioso, no es alcohólico pero sí fumador. Bastante aseada la historia y lo mejor, para los moradores de la región, es que podemos pasear por los escenarios, calles, plazas de la trama.

        Animo a Alfonso a que siga insistiendo en la escritura pues, con su prosa muy cuidada y con mucha fuerza, llegará a depurar la técnica que apunta muy buenas maneras y le auguro un buen futuro.


                                                                     Francisco Marín Pérez

Defecto de fábrica. Alfonso Gutiérrez Caro


Amarante, 2014, 177 páginas.

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